¿Qué me resuena?
Me enseñaron que al bautizarme, moría con Cristo para resucitar con Él. El bautismo de Jesús en el Jordán es un anticipo de la cruz en el Golgota.
Hablamos de un hecho real y, a la vez, trascendental. El testimonio múltiple lo avala y es fundamental para comprender la identidad de Jesús y su misión: puente entre Dios y la humanidad; camino de fraternidad donde Dios y la humanidad han de encontrarse.
¿Qué no me suena?
Pensar que el Bautismo de Jesús ha sido un hecho incómodo para la primera comunidad: aceptar que Jesús sea discípulo de Juan antes de lanzar su propio movimiento evangelizador.
¿Qué no tengo claro?
Un fuerte interrogante se me hace presente: ¿Cómo conciliar este abajamiento de Jesús, su convicción de "ser para los demás" y su voluntad de vivir la fraternidad con un culto pomposo, fuertemente intimista y emocional, desligado de la justicia que, a veces, ponemos en marcha en nuestras comunidades?